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Cuadernillo ¡Deuda! ¿Qué deuda?

¡Deuda! ¿Qué deuda?

Material
deudaEl presente cuadernillo que ponemos a su alcance, busca realizar un aporte al entendimiento de qué es la deuda, cuándo es una verdadera deuda, cómo funciona y qué rol cumple. Esto encarado desde un lenguaje que remita a la propia realidad y cotidianidad de las personas y que a partir de allí, permita comprender el papel que juega la deuda en nuestras vidas.

El objetivo es poner esto de manifiesto de una manera comprensible y didáctica, que permita visibilizar la relación existente entre el pago de la deuda, los procesos de endeudamiento y como afecta el cumplimiento de los derechos humanos y las necesidades básicas de la población, cuando grandes porcentajes de los Presupuestos nacionales de nuestros países se van en pagos de capitales e intereses de la deuda, ya sea externa o interna.

¿Qué hay detrás de la deuda? ¿Es efectivamente una “deuda” o es una imposición que condiciona nuestras vidas, recursos, trabajos, riquezas, culturas, economías y desarrollo? ¿Efectivamente somos deudores? ¿Quién debe a quién? Estas preguntas esperamos se las puedan responder con los elementos que les acercamos en el presente cuadernillo.

Cualquier duda se pueden poner en contacto para solicitar mayor información o visitar nuestro sitio web: www.jubileosuramericas.net donde encontrarán diferentes materiales al respecto. ¡Muchas gracias!
Jubileo Sur/Américas


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Congreso para la Paz: Pueblos Construyendo Paz para la Vida Digna

Congreso para la Paz: Pueblos Construyendo Paz para la Vida Digna

El congreso para la paz: Pueblos Construyendo Paz para la Vida Digna, se realizará entre el 19 y el 22 de abril de 2013, en la ciudad de Bogotá DC. - Colombia

Información: AQUÍ

congreso paz1. PRESENTACIÓN - JUSTIFICACIÓN: Colombia vive un conflicto social, político y armado de más de seis décadas. Las causas del conflicto siguen actualmente vigentes, pero también es claro que los costos humanos y económicos de medio siglo de guerra son muy altos para el país y para su gente.

En este contexto de una guerra impuesta, la paz, como una de las más urgentes aspiraciones democráticas de diversos sectores sociales en Colombia, hoy vuelve a ponerse al centro del debate político en el país. Diversos procesos, organizaciones sociales y políticas, a partir de su reiteración de la necesidad de una solución política al conflicto armado, han decidido articularse entorno a la construcción de una paz que valla más allá de la terminación de la guerra. Una paz con justicia social cuya construcción esté guiada por los pueblos y sus formas organizativas. Una paz que signifique respeto y garantías a los derechos humanos, económicos, laborales y ambientales con principios sociales basados en la justicia social y la equidad.

Bajo estas premisas, consideramos necesario la realización de un Congreso Para la Paz donde nos encontremos todos y todas quienes pretendamos por una propuesta de paz integral y vida digna; entendiendo la paz como i) un proceso colectivo y democrático; ii) construida desde las dinámicas locales, regionales y desde los pueblos de Colombia en coordinación y solidaridad internacionalista con los pueblos del Mundo; iii) una Paz más allá del cese del fuego y que implique la superación de las causas estructurales que dieron origen a los conflictos: (Concentración de la tierra a partir del despojo y el terror de la guerra; el monopolio de los medios de producción; la explotación laboral y la opresión social; el cierre de espacios políticos y el monopolio y concentración del poder gubernamental y administrativo del país excluyendo la participación democrática de la sociedad; un modelo de justicia basado en el populismo punitivo y pro-carcelario que criminaliza la pobreza e ilegaliza la acción legitima de los pueblos en sus reclamos de democracia, etc.).

Es por esto que si de discutir y construir rutas para la paz en Colombia se trata, esto implica un diálogo democrático entre las comunidades, las organizaciones políticas y sociales, las insurgencias, el Estado, los poderes económicos, las iglesias, la comunidad internacional y los pueblos del mundo interesados en el tema.

Para este propósito convocamos el Congreso para la paz como una propuesta de Paz Integral, para superar por la vía de la movilización y organización política y de los argumentos, los problemas esenciales que generaron los conflictos y que proponga caminos de organización y dignidad para nuestros pueblos. En este camino hemos avanzado en espacios como la Ruta Social Común para la Paz donde diversos sectores y organizaciones sociales encuentran una articulación importante de contribución a la construcción de la paz.

2. CARÁCTER: Congreso para la Paz es un proceso que debe involucrar diversos niveles de sensibilización, visibilización de propuestas y experiencias, encuentros regionales y nacionales. Es de carácter deliberativo y decisorio en cuanto la construcción legislativa común para mandatar. El congreso para la paz es un proceso amplio, representativo y movilizador.

3.  OBJETIVO GENERAL: Consolidar y posicionar  una propuesta colectiva de paz y de país desde la articulación de visiones, apuestas e iniciativas sociales locales, regionales y nacionales que aporte en la construcción de paz integral para Colombia y en la generación de iniciativas y mandatos concretos para el momento que vive el país,  lo que requerimos para avanzar hacia un país en paz. Esto sin alejarnos de los conflictos que agreden la vida y los derechos de los pueblos en el resto del mundo.

    1. 4. OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

    ¥ - Recoger, articular, construir y movilizar una agenda social
    ¥ - Contribuir a fortalecer un movimiento social para la paz
    ¥ - Aportar a la incidencia en los distintos escenarios nacionales e internacionales sobre el tema de la paz
    ¥ - Generar movilización social por la paz

EL ESCARAMUJO 36: EL MOVIMIENTO SOCIAL Y sus conflictos… del 9 al 18 (Cuarta Parte)

EL ESCARAMUJO año 7 Número 36

EL MOVIMIENTO SOCIAL
Y sus conflictos… del 9 al 18
(Cuarta Parte)

 

Gustavo Castro Soto
Otros Mundos, A.C.

18 de abril de 2013; San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

LEER COMPLETO: EL ESCARAMUJO 36: EL MOVIMIENTO SOCIAL Y sus conflictos… del 9 al 18 (Cuarta Parte)  (11 págs.PDF - 152Kb)

(EXTRACTO)

Ahora abordaremos los conflictos de movimiento social que tienen que ver con la transición, la violencia, la legalidad versus legitimidad; con los gobiernos y partidos de izquierda y derecha; con los grupos armados, la estrategia, la representatividad y el financiamiento.

9)  El Movimiento Social y la Transición.
Tarde o temprano se impone la necesidad de reflexionar al seno del movimiento social sobre el proceso de transición necesario para caminar hacia un alter-natos. El cómo y los tiempos. No se trata que de un día a otro se termine de sistema capitalista por arte de magia. Para ello se requiere un proceso de transición en esta crisis sistémica, tema que abordaremos desde otras perspectivas del conflicto.

El reto se instala sobre el contenido de un proyecto nacional de transición y la forma de implementarlo, los tiempos necesarios, las estrategias conducentes y el diseño de ese modelo de transición. Porque despojarse del sistema capitalista que se lleva dentro y fuera implica un proceso que camine hacia el horizonte que se desea construir. Desde lo local y desde lo estructural. Por eso no sólo en términos culturales, ideológicos, políticos, económicos, patriarcales, estructurales, etc., sino de praxis propia, de visión, de consumo, entre otros elementos.

Este debate está presente en torno a los nuevos gobiernos de “izquierda”. Mientras unos desearían que Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, entre otros, sufrieran una mutación socio-política inmediata a otro sistema una vez ganadas las elecciones; otros consideran que ya mutaron mágicamente pese a la implementación de las mismas políticas extractivistas y capitalistas. Para otros son gobiernos de transición pero con un cuestionamiento clave: ¿cuánto tiempo darles para marcar nuevas realidades anti sistémicas y no meros paliativos populistas? Mientras una corriente desea que un nuevo gobierno marque una profunda transición tan acelerada de tal modo que sea radicalmente distinto al término de su administración, otros piden comprensión, otros dicen que es más de lo mismo; y el nuevo gobierno pide más tiempo, más reelecciones para consolidar el cambio.

10) El Movimiento Social y la violencia.
La clase política, las corporaciones y el gran capital siempre llegan a un punto en que responden con criminalización y violencia al movimiento social que se opone a sus intereses. No solo con violencia mediática, estructural1, psicológica, institucional o política, sino con violencia física legalizada, como el uso de la militarización o de las fuerzas policíacas. Pero también de forma ilegal por medio de la creación de escuadrones de la muerte, de grupos paramilitares, grupos de choque o mercenarios. El saldo de esta violencia conlleva presos, asesinatos, heridos, desparecidos, desplazados y despojados.

Cuando todas las vías del Estado de Derecho se han agotado y la respuesta de quienes ostentan el poder económico, político, mediático, militar y “legal” es con violencia, el movimiento social se cuestiona si debe responde a esta violencia con más violencia. Se cuestiona si ello es justificable y legítimo. De ser así, ¿hasta dónde?, ¿cuál es el límite? Hay una corriente que aboga por el paradigma de la paz, la desobediencia civil, la reconciliación, el escrache (también criminalizado como en España), la resolución positiva de conflictos o el pacifismo, haciendo uso de diversos paradigmas como Gandhi, Martin Luther King, entre otros.
(...)

11)  El Movimiento Social y su Legalidad-Legitimidad.
En la lucha del movimiento social se intenta de todo dentro de los márgenes de la ley: demandas, amparos, elecciones, diálogos, negociaciones, y demás acciones en el marco del Estado de Derecho. Pero en este escenario político llega un momento en que se hace patente que la clase política y los intereses de las corporaciones no pretenden ceder un ápice a la implementación de su proyecto e intereses que los han convertido en leyes e instituciones del Estado, convirtiendo este escenario en su propia cancha y a su medida. Y este es otra perspectiva del conflicto de la violencia.
(...)

12) El Movimiento Social y los Gobiernos de “Izquierda”.
Aquí nos encontramos con cuatro tipos de gobiernos de “izquierda”. Por un lado está la “izquierda” política-social que ha logrado llegar al gobierno por medio de las urnas como se ha caracterizado en algún momento en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay o Brasil, entre otros. Ciertamente hay mucho qué decir sobre estos gobiernos de “izquierda” y sus valoraciones tienen muchos matices, pero tomemos el discurso no solo de la izquierda, sino también del gran capital que así les teme por afectar aunque sea tantito a algunos de sus intereses. Hay otro gobierno de izquierda que ha llegado al poder por la vía armada del movimiento guerrillero, como en el caso de Cuba. Hay un tercer gobierno de “izquierda” caracterizado por las guerrillas que se convirtieron al fin en partido político, por medio de acuerdos de paz y negociación, al no alcanzar por la vía armada sus objetivos, como en el caso de Guatemala, El Salvador o Nicaragua. Un cuarto tipo son los gobiernos de izquierda conducidos por militares como el caso de Venezuela, Argentina o México con el General Lázaro Cárdenas décadas atrás.

En fin, aunque tienen fuertes matices y diferencias todas estas caracterizaciones, el conflicto estriba en muchos niveles. ¿Hasta dónde el movimiento social da un cheque en blanco al nuevo gobierno de izquierda? Para una corriente es necesario que los movimientos sociales sean más críticos a su gobierno. Para otros esta criticidad conlleva hacerle el caldo gordo a la derecha y en el peor de los casos traición al proceso revolucionario o de cambio. En esta última argumentación se aprovechan los funcionarios y gobiernos de izquierda para violar principios éticos, morales y políticos.
(...)

13) El Movimiento Social y los Gobiernos de Derecha.
En muchas ocasiones los gobiernos de derecha pretenden entablar una relación o contacto con el movimiento social, o al menos aparentan tener la intención, para poder controlarlo, cooptarlo y contenerlo. Nombran a un personaje, montan una secretaría o despacho de vinculación o generan escenarios donde la sociedad civil se sienta representada y escuchada. La situación se pone peor cuando se junta el hambre con la necesidad. Esto es, cuando el movimiento social, o una parte o corriente de ella desea y busca intencionadamente esta interlocución, ya sea por estrategia, por necesidad, por hipnosis del poder, por intereses, por fascinación o por una especia de Síndrome de Estocolmo sistémico.1

Pero inmediatamente surgen las dudas, las sospechas de las intenciones, las valoraciones sobre la pertinencia política, y peor aún: ¿quién va?, ¿quiénes son los que representan al movimiento social? Se teme que algún sector aproveche el protagonismo para visibilizarse políticamente, capitalizar relaciones, y que esta “representatividad” le genere réditos, créditos, recursos, o mayor capacidad política para exigir otras demandas sectoriales. También se teme que la representatividad no hable por todos.
(...)

14) El Movimiento Social y los grupos armados.
Algunos movimientos sociales han marcado su frontera con las guerrillas o diversas expresiones de grupos armados y rechazan por principio la vía armada para la transformación. Otros, aunque puedan simpatizar, mantienen su distancia. Otros buscan lazos y puentes. Otros esperan que los grupos armados sigan y apoyen la agenda del movimiento social. Aunque también hay grupos guerrilleros que pretenden guiar, orientar, conducir y definir las estrategias del movimiento social.
(...)

15) El Movimiento Social y los Partidos Políticos.
Este conflicto llega cuando se acerca algún proceso electoral porque pasando éste, el partido político olvida sus promesas de campaña y sus vinculaciones con los movimientos sociales y voltea para arriba, para el poder, para el sistema. Lamentablemente los procesos electorales siguen siendo en gran medida el escenario privilegiado de disputa de los proyectos políticos. Antes, durante y después de los procesos electorales las tensiones suben, las diferencias de evidencian más y se agudizan, y las divisiones se profundizan. Muchas actividades y agendas del movimiento social se paralizan o se suspenden para no “partidizarlas”. Todo se detiene por un rato mientras pasa el tsunami electoral.
(...)

16) El Movimiento Social y la Estrategia.
Se habla todo el tiempo de “estrategias” en las redes, en los movimientos y en cualquier espacio político, pero se cree que se entiende lo que significa, o se supone que todos entienden los mismo por este concepto. Y no es así. Y tampoco es cosa menor ya que es origen de muchos desencuentros y falta de consensos.
(...)

17) El Movimiento Social y su Representatividad.
Es otra perspectiva y complemento del conflicto de la relación con los gobiernos. Tarde o temprano el movimiento social se plantea la interlocución con diversos escenarios y actores políticos según la coyuntura y su estrategia política. Y si deciden la interlocución con la iglesia, el gobierno, los medios de comunicación, los empresarios, en escenarios multilaterales, en algún foro o encuentro, la pregunta es: ¿vamos? Y luego, ¿quién representará al movimiento? Este es un punto nodal cuya conflictividad logra romper la unidad del movimiento social.
(...)

18) El Movimiento Social y su Financiamiento.
Siempre surge la necesidad de conseguir recursos económicos para financiar las acciones de resistencia del movimiento social. Y es el momento en que el gobierno y las empresas buscan incidir para comprar voluntades, líderes, procesos y movimientos sociales. Despliegan presupuestos, apoyos a proyectos o fundaciones para generar relaciones clientelares. Otros gobiernos han enviado a sus delegados camuflados en el movimiento social para incidir en la representación de éste en diversos escenarios nacionales o internacionales, o en los foros del movimiento social. También se corre el riesgo de seguir la agenda social, política o ambiental de las financiadoras que pretenden no sólo ser financiadoras, sino actores políticos que, al tener en sus manos los recursos, pretenden imponer sus estrategias. ¿Cómo mantener la autonomía del movimiento social?

Continuará…

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Entrevista con Diego Montón, en el Día Internacional de la Lucha Campesina

“Cambiar el modelo”

Con el modelo extractivo de megaminería y agronegocios no se puede profundizar la democracia.

Entrevista con Diego Montón, en el Día Internacional de la Lucha Campesina
Por Darío Aranda, Página12

campesinaLa Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) es el mayor espacio continental que reúne a campesinos, indígenas y trabajadores del campo. Cada cuatro años la CLOC renueva su Secretaría Operativa. Este año, por primera vez, la conducción quedó bajo responsabilidad de argentinos: Diego Montón y Deo Carrizo, ambos del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI). En el Día Internacional de la Lucha Campesina, Diego Montón repasó las luchas del continente, el papel de las multinacionales y los gobiernos, y los desafíos en la Argentina.

–¿Cuáles son los problemas comunes en la región?

–La agudización del modelo extractivo, de saqueo minero y avance agroindustrial. Con lamentables pérdidas humanas en todo el continente. Se subordina la agricultura a la lógica de las multinacionales. El acaparamiento de tierras, los procesos de reforma agraria frenados, el avance de nuevas semillas transgénicas y el uso de agrotóxicos de manera indiscriminada. Y es cada vez más notoria la pérdida de autoabastecimiento de alimentos. En Brasil y Argentina los asesinatos de campesinos comienzan a ser más frecuentes.

–¿Cuál es la estrategia de la CLOC?

–Articular todas las luchas que ya existen, continentales y locales, fuerte apuesta a la comunicación, desarrollo de la autodeterminación política, apostar a la diversidad continental. También la formación, con escuelas e institutos. Y la articulación con otros movimientos sociales.

–¿Cómo interpretan que sea en este momento político de la región cuando más avanza el modelo extractivo?

–Falta que se consoliden nuevos proyectos de desarrollo. Existe una gran colonización y tiene que ver con la enorme fuerza del capitalismo en el continente. Los gobiernos, en su gran mayoría, no han logrado provocar cambios estructurales en las instituciones, en los Estados, y la dinámica de acumulación del capital les sigue siendo afín. Nuestra estrategia global debe romper esas dinámicas y lograr cambios estructurales. Desde la CLOC planteamos una lucha frontal a la ofensiva de las transnacionales, pero también las alternativas: agroecología, soberanía alimentaria, reforma agraria integral.

–El 17 de abril es el Día Internacional de la Lucha Campesina, en conmemoración del asesinato de 19 campesinos en Brasil. ¿Cómo lo conmemoran?

–Se harán movilizaciones en todo el continente y en todo el mundo, ya que es una jornada de lucha internacional de la Vía Campesina. El MNCI moviliza en diez provincias, con distintos tipos de actos, y también habrá marchas a la Embajada de Paraguay en reclamo por la liberación de los presos políticos de la Masacre de Curuguaty, donde no hay ni policías ni funcionarios imputados, pero sí campesinos presos, incluso una compañera embarazada.

–Hace dos años, un 17 de abril, fue la primera vez que organizaciones campesinas presentaron en el Congreso nacional el proyecto de freno a los desalojos. Tuvo apoyo de muchos sectores, muchos del oficialismo. ¿Por qué no se aprobó?

–En el Parlamento no ha habido convencimiento, probablemente en el Ejecutivo tampoco, porque si no se hubiera aprobado. Pero valoramos el espacio amplio que armó esa ley y que incluso instaló el tema de la tierra en el Parlamento.

–En ningún caso de asesinatos en el campo hubo condena de funcionarios de primera línea. ¿Cómo entienden ese silencio y la alianza del Ejecutivo nacional con gobernadores que ustedes cuestionan en las provincias?

–Tiene que ver con la dinámica de la democracia y la política de hoy. El sistema institucional no se construyó sobre valores éticos que son los que nosotros defendemos. Y cuando se entra en la disputa del poder del Estado hay reglas que no se dicen pero que tienen que ver con esa dinámica de construcción de poder electoral. Con el asesinato de Cristian Ferreyra tuvimos la solidaridad de mucha gente del Gobierno. También es cierto que ni la Presidenta ni ministros se expresaron públicamente sobre el tema. Y tiene que ver con las alianzas electorales.

–En los comunicados del MNCI queda explícita la denuncia a las corporaciones extractivistas. ¿Cuál es la caracterización que hacen del Gobierno?

–Creemos que este gobierno ha sido un avance. La integración latinoamericana, los derechos humanos. Sin embargo, en la política agropecuaria y el uso de bienes naturales el Gobierno está condicionado por los intereses de la coyuntura inmediata y por el desarrollo de planes como el PEA (Plan Estratégico Agroalimentario), donde gran parte de la academia y la ciencia proclaman y difunden las políticas de las transnacionales. Desde el Ministerio de Ciencia se impulsan cada día cosas más aterradoras, la bioexportación, formas de “economía verde” que son mercantilizar la naturaleza en beneficio de las corporaciones. Hay una gran contradicción del Gobierno y esa contradicción comienza a aflorar, dentro y fuera del Gobierno.

–¿Cómo interpretan esa contradicción?

–Es sostenido el aumento del precio de los alimentos y que sólo se resolverá modificando el modelo, con soberanía alimentaria. El rol geopolítico como proveedor de commodities, el uso indiscriminado de agrotóxicos, el desmonte masivo, la expulsión de campesinos, el crecimiento de ciudades superdesequilibradas. Son todos límites que hay que cambiar. Con el modelo extractivo de megaminería y agronegocios no se puede profundizar la democracia.

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