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Martes de Cine: David versus Monsanto

Seminario permanente de la sustentabilidad
invita:
Martes de cine (con conciencia) en Kinoki
este martes 21 de mayo, a las 8:00pm:

DOCUMENTAL

David versus Monsanto

(EEUU, 2009, 66 min.)

 

monsanto

 

Tema:
Los agricultores canadienses Percey y Luise Schmeiser luchan desde 1996 contra la multinacional fabricante de semillas transgénicas y químicos Monsanto.

En el marco de la Marcha Mundial contra Monsanto este sábado 25 de mayo:

monsanto

 


Saber más:

Monsanto contra el pueblo

Muchos agricultores han decidido abandonar el cultivo de maíz y soja a causa de "la contaminación inevitable que provocaría"

El grito internacional contra Monsanto se 'trasplanta' a 36 países

 

Amigos de la Tierra: El mundo no está en venta

Amigos de la Tierra, la más grande red de ecologistas, los reunió en Bogotá

"El mundo no está en venta"

Activistas de Colombia, Cuba, EE.UU. y México creen que sólo siendo radicales pueden poner a tambalear a los estados que han dejado a un lado a sus minorías.
Por: Angélica MaríaCuevas Guarnizo | elespectador.com

amigos de la tierraLos cuatro hacen parte de Amigos de la Tierra, la red ambientalista más grande del mundo, que concentra a unos dos millones de defensores de las luchas populares en 74 países. Exigen que los indígenas, los negros y los campesinos tengan agua limpia y territorio propio, trabajan por la defensa de la cultura, se oponen a las grandes compañías que, para ellos, se enriquecen por cuenta de los recursos ajenos, declaran al capitalismo su principal enemigo. No les molesta que los denominen radicales, creen que sólo un discurso que busque un cambio de raíz puede poner a tambalear a los estados que se olvidaron a sus minorías.

Los cuatro llegaron a Bogotá a participar en la asamblea anual de su organización: Tatiana Roa, por Colombia; Juan Francisco Santos, por Cuba; Marco von Borstel, de México, y Dave Hirsch, miembro del secretariado de Amigos de la Tierra, quien llegó desde EE.UU, y aceptaron la invitación de El Espectador para sentarse a conversar sobre su papel como activistas.

¿Cuáles son las luchas populares que se están gestando en sus países?

Tatiana Roa: en Colombia se centran en la defensa del territorio y del agua, esenciales para la vida. Las protestas en contra de las represas o la minería y en defensa de los páramos amenazados o los valles que serán inundados, son el mejor ejemplo.

Juan F. Santos: aunque Cuba es un país políticamente distinto, compartimos movilizaciones frente a la defensa de los ríos contaminados, la pérdida de la biodiversidad y la erosión de los suelos.

Marco von Borstel: el caso mexicano es similar al de Colombia. También estamos enfocados en que se valide el artículo 169 de la OIT, que busca que las comunidades en donde se van a desarrollar grandes proyectos sean consultadas y que se respete su consentimiento libre, previo e informado.

Dave Hirsch: nuestra principal lucha como organización internacional es contra el sistema económico capitalista, al que responsabilizamos de todas las problemáticas ambientales que existen.

Ante las protestas contra sus megaproyectos, las empresas dicen que no violan los términos pactados con los estados. Entonces, ¿habría que protestar contra un Estado permisivo y no contra las empresas?

T.R.: algunas organizaciones se han enfocado en desenmascarar el poder que ejercen las transnacionales dentro del Estado. Gobiernos que enfocan sus políticas en beneficio de las compañías. Pero también hay otros activistas que consideran que es deber del Estado garantizar sus derechos, por lo que concentran su lucha en exigirlos.

M.V.B.: depende de los proyectos a los que nos opongamos. En México, cuando el Estado construye represas, la lucha es contra los políticos, y cuando las levantan los privados, la lucha es contra la empresa. Ahora que las corporaciones tienen un poder que supera a los estados, hay que elevar nuestra protesta a un nivel transnacional. No sirve de nada sacar una minera de México para enviarla a Guatemala.

D.H.: en el sistema económico, las empresas y el Estado son cómplices y van mano con mano. Luchamos contra los dos, en conjunto.

Entonces, ¿cuál es el modelo de desarrollo que ustedes defienden?

J.F.S.: los modelos de desarrollo apropiados son los que deberían resultar de las necesidades de las mismas comunidades. No hay un solo concepto, y los que surjan no deben parecerse en nada a lo que venimos haciendo.

T.R.: creemos que el desarrollo nos lo han vendido como un discurso que parte desde sectores hegemónicos, que volvieron subdesarrollado el mundo campesino, indígena y afro, desconociendo la relación de estos grupos con la naturaleza. Para nosotros no hay un solo modelo de desarrollo, sino que hay que entender que en esa relación cultura-naturaleza es posible levantar un mundo con muchos mundos.

D.H.: estoy de acuerdo con Tatiana. Su concepto es universal para Amigos de la Tierra.

M.V.B.: la construcción de estos modelos de desarrollo desde las comunidades debe encaminarse hacia la sustentabilidad, hacia la protección del medio ambiente y la salud de las personas.

¿Están en contra de cualquier iniciativa privada? ¿Tienen una relación irreconciliable con los empresarios?

T.R.: el ambientalismo no sólo se oye radical sino que es radical, porque sólo de esta manera sacude al discurso dominante sobre el que se ha venido construyendo el mundo. Y los intereses privados se han antepuesto a los de las mayorías; la lucha contra ellos es fuerte porque han vuelto mercancía el agua, la energía y el alimento, elementos sagrados y fundamentales para las personas.

M.V.B.: es que no podemos permitir la privatización de la naturaleza (como en el caso de los bonos de carbono). No nos oponemos a las propuestas sustentables privadas que surgen desde los pueblos. No se trata de “no producir”, sino del respeto por la vida y la naturaleza. No a la homogeneización.
D.H.: nuestro eslogan es “El mundo no está en venta”, y a las corporaciones esta oposición les genera terror. Porque somos quienes no quieren permitir que ellos vendan la cultura, la comida y la vida misma.

Monsanto contra el pueblo

Muchos agricultores han decidido abandonar el cultivo de maíz y soja a causa de "la contaminación inevitable que provocaría"

Monsanto contra el pueblo

Charlotte Silver, Al Jazeera magazine
Fuente: Rebelion.org


monsantoLa semana pasada, Monsanto les comunicó a sus accionistas los asombrosos beneficios obtenidos en 2012. Al mismo tiempo, agricultores norteamericanos hacían juicio en Washington para desafiar el derecho de los gigantes de la biotecnología a que demandaran a los agricultores cuyos sembrados habían sido contaminados por las semillas de Monsanto. El 10 de enero comenzaron las presentaciones orales ante la Corte de Apelaciones de EE.UU., para decidir si se invertía el rechazo a la causa, de febrero pasado.

Las ganancias de Monsanto duplicaron, casi, las proyecciones de los analistas, y el total de sus ingresos alcanzó los $ 2.94 billones a fines de 2012. El aumento de precio del herbicida Roundup siguió dominando el mercado de Estados Unidos y, quizá, lo más significativo es que los mercados de América Latina constituyen factores que contribuyen al floreciente negocio de Monsanto.

Al explotar su maíz, soja y algodón transgénicos patentados, Monsanto asegura un odioso control sobre las industrias agrícolas de EE.UU., y exprime con eficacia a los agricultores convencionales, o sea, los que usan semillas no transgénicas. Así elimina las posibilidades de ellos de participar en el mercado y ser competitivos. (Hasta fines de 2013, el Departamento de Justicia investigaba a Monsanto por violar las leyes anti-trust con sus actividades en contra de la competencia hacia otras compañías biotecnológicas, pero esa investigación fue discretamente cerrada antes de fin de año.)

Hay un proceso legal en curso, aparentemente modesto: Osgata et al v Monsanto, que había sido iniciado en marzo de 2011, y consiste en conseguir protección legal para los agricultores de cultivos orgánicos convencionales, contra el agresivo procesamiento que aplica Monsanto a la violación de sus patentes. Pero las consecuencias de este juicio son trascendentales. Si la Corte de Apelaciones del DC (capital) invierte el rechazo, se iniciará un proceso de descubrimiento que podría revelar la reserva de información que Monsanto ha venido ocultando al conocimiento público, tanto por esconderlo como por impedir la investigación independiente.

Monsanto abusa de las patentes

Entre 1997 y 2010, Monsanto inició 144 juicios contra familias de agricultores, y solucionó 700 casos fuera de la Corte. Más aun: grupos relacionados con la alimentación calculan que Monsanto investiga a cientos de agricultores en busca de posibles culpables de infracción a las patentes.

Las víctimas de los depredadores juicios de Monsanto son los agricultores que usaron semillas de la gran empresa sin hacer caso de la patente, y también los que jamás tuvieron la menor intención de sembrar plantas transgénicas. Osgata et al v. Monsanto se ocupa de este segundo grupo y representa a 31 granjas y agricultores, a 13 empresas de venta de semillas, a 31 organizaciones agrícolas que representan a más de 300.000 individuos y a 4.500 granjas y agricultores.

Los demandantes exigieron una declaración legal que asegure que Monsanto no tenía derecho a demandarlos por infracción a la patente.

Jim Gerritson, presidente de OSAGA (Organic Seed Growers and Trade Association: Cultivadores de Semillas Orgánicas y Asociación Comercial), y precursor de la demanda, me explicó que los agricultores de semillas orgánicas y no transgénicas son "... un ejemplo clásico de por qué el Congreso aprobó la Ley de Juicio Declaratorio: si hay un grupo que teme sufrir la prepotencia de una gran compañía, puede pedir protección contra reclamos e infracciones a patentes".

Crisis del maíz: gusanos provocan serios daños a la cosecha

Sin embargo, las cortes federales siempre han protegido los derechos de Monsanto a sus beneficios a través de un sistema de patentes que obstaculiza cada vez más la libertad individual y de mercado al permitir que Monsanto abuse de sus derechos de patente. Osgata está representada por el abogado Dan Ravicher y por la Fundación Pública de Patentes, una organización que se dedica a crear un sistema justo de patentes, que procura un equilibrio entre la libertad individual y la emisión ética de patentes.

Monsanto se ha creado una reputación convenientemente intimidatoria, como implacable fiscal de los agricultores no transgénicos cuyos campos han sido contaminados por el maíz genéticamente que sembraron sus vecinos, ya sea a través de la polinización cruzada o por la mezcla accidental de semillas durante la cosecha.

A raíz de estos ejemplos aterradores, los agricultores ha asumido la responsabilidad de impedir la contaminación, estableciendo límites a las pruebas genéticas y, en algunos casos, directamente absteniéndose de sembrar.

Efecto monopólico

monsantoOsgata muestra en detalle cuántos agricultores convencionales han desistido de sembrar determinados cultivos, con la intención de resaltar la monopolización que es consecuencia de la agresiva persecución de Monsanto a los casos de infracción de patente. Se ha estimado que hay un 88% de maíz y un 93% de soja modificados genéticamente, la mayoría, a manos de Monsanto. Bryce Stephens, agricultor de cultivos orgánicos del Noroeste de Kansas, es uno de esos agricultores que ha decidido dejar de cultivar maíz y soja, a consecuencia de la inevitable contaminación que ocurriría.
"Mi temor a la contaminación por medio de maíz y soja transgénicos y el consecuente riesgo de ser acusado de violar la patente me impiden cultivar maíz y soja en mi campo. No existe otro motivo por el cual no siembro esas plantas, aunque me gustaría mucho hacerlo."

Gerritson me lo explicó así: "Los agricultores han sufrido pérdidas económicas. Ya no cultivan maíz y soja porque están seguros de que sus cultivos van a ser contaminados. No pueden arriesgar sus campos y sus familias ante la posibilidad de ser procesados por infracción a la patente".

Monsanto sabe que los consumidores no comprarían sus productos por su propia voluntad, lección que aprendieron en Europa cuando se exigió que los alimentos transgénicos llevaran esa precisión en sus etiquetas. En Norteamérica, la compañía y sus aliados han gastado millones en impedir las iniciativas locales de etiquetamiento como, por ejemplo, hace poco, en California. Pero si bien la compañía logra dejar fuera a los agricultores convencionales, los norteamericanos no tienen alternativa... con o sin etiqueta.

A pesar de la creación de este peligroso monopolio, en febrero de 2012, la jueza Naomi Reice Buchwald aprobó la solicitud de Monsanto y rechazó el procesamiento inicial, calificando a las preocupaciones de los agricultores como "exageradas", e instándolos a confiar en las promesas de Monsanto (que no eran legalmente vinculantes) de no ejercer sus derechos de patentes hacia la contaminación involuntaria de rastros transgénicos en las plantas; declaró que los agricultores habían inventado una controversia que no existía, en realidad.

Si el caso iniciado por los agricultores logra seguir adelante, lo mínimo que va a ocurrir es de fundamental importancia: que, a través del proceso de descubrimiento, el público tendrá acceso a un hallazgo de información que la gran empresa había logrado mantener oculta. Ravicher está convencido de que, entonces, podrá determinarse que los productos traficados por Monsanto no son sanos y, en consecuencia, no son buenos para la sociedad. Citó un caso de hace 150 años, y nos lo recuerda: "... una invención para envenenar al pueblo no es patentable".

Es evidente que está creciendo el movimiento para derrotar a Monsanto. Gane o pierda esta vuelta, el pueblo no va a desistir en su lucha por derribar a este monstruo.

Charlotte Silver es una periodista radicada en San Francisco y West Bank. Obtuvo su título en la Universidad de Stanford.

Traducido del inglés por Ana Silvia Mazía

El grito internacional contra Monsanto se 'trasplanta' a 36 países

El grito internacional contra Monsanto se 'trasplanta' a 36 países

RT Actualidad
MonsantoEl próximo 25 de mayo activistas de decenas de países en todo el mundo participarán en una protesta global contra el gigante biotecnológico Monsanto, levantando su voz contra sus excesos contra la naturaleza, los agricultores y los consumidores.

Un total de 298 ciudades de 36 países del mundo serán el escenario de una protesta mundial contra Monsanto, cuyos productos transgénicos, según denuncian los activistas, perjudican la salud, causando cáncer,  infertilidad e incluso defectos en los fetos.

Los activistas, convocados por el movimiento Ocupa Monsanto se manifiestan contra la falta de investigación gubernamental sobre los efectos a largo plazo de los productos transgénicos de Monsanto. Es "un conflicto de intereses" que los activistas explican por el hecho de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU., encargada de garantizar la seguridad alimentaria de la población, "está dirigida por los ex empleados de Monsanto".  

MonsantoOtra causa de la indignacion de los activistas es la así llamada 'Ley de Protección de Monsanto' (Monsanto Protection Act) que niega competencia a las cortes de justicia federales para detener inmediatamente la plantación y venta de cosechas transgénicas.

"Monsanto se ha beneficiado de los subsidios a las empresas y del favoritismo político. Los agricultores orgánicos y pequeños sufren pérdidas, mientras que Monsanto sigue con su monopolio sobre el suministro mundial de alimentos, incluso con sus patentes exclusivas sobre las semillas", denuncian los activistas.

Los organizadores de las protestas, la mayoría de las cuales se celebrará en EE.UU., subrayan que se trata de una marcha de caracter pacífico y advierten a la gente sobre la posible infiltración de provocadores "contratados para desacreditar a los activistas".

CONTRA EL MAÍZ TRANSGÉNICO ¡NI UN PASO ATRÁS!

 

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