Suscripci贸n Bolet铆n mensual OM










Banner
Temas de an谩lisis
Banner
Banner
PACTO POL脥TICO: CERO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Banner
Campa帽as
Banner
Multimedia
Agricultura industrial, agricultura ecol贸gica y consumo responsable PDF Imprimir
Escrito por Administrator   
Martes, 22 de Noviembre de 2011 09:32

Agricultura industrial, agricultura ecol贸gica y consumo responsable

Por Ana Grandal
fuente: ecoportal.net

agriculturaLo que realmente define a la agricultura industrial es que persigue la intensificaci贸n de la producci贸n, como en cualquier otro proceso industrial, con lo que la alimentaci贸n se convierte en una mercanc铆a y la 煤nica condici贸n de la producci贸n alimentaria es obtener cada vez m谩s beneficios econ贸micos. La tecnolog铆a suministrada por la agricultura industrial (como fertilizantes qu铆micos, plaguicidas, invernaderos鈥) barre los l铆mites 鈥渢radicionales鈥 de la producci贸n para asegurar que la productividad sea cada vez mayor, independientemente de otras consideraciones, como la salud de la tierra o de los consumidores.

La agricultura industrial se ha asociado desde el principio con el concepto de 鈥渕odernizaci贸n鈥, considerado positivo, en contraposici贸n a las pr谩cticas tradicionales, 鈥渙bsoletas鈥. Esta 鈥渕odernizaci贸n鈥 implica el uso de semillas h铆bridas y agroqu铆micos (por lo que la agricultura industrial tambi茅n se denomina agricultura qu铆mica). Pero lo que realmente define a la agricultura industrial es que persigue la intensificaci贸n de la producci贸n, como en cualquier otro proceso industrial, con lo que la alimentaci贸n se convierte en una mercanc铆a y la 煤nica condici贸n de la producci贸n alimentaria es obtener cada vez m谩s beneficios econ贸micos.

Pero la agricultura industrial tambi茅n recibe el respaldo de las administraciones p煤blicas, que apoyan su implementaci贸n para dirigir la agricultura al mercado urbano primero y global despu茅s, como mandan las pol铆ticas capitalistas globalizadoras; y aunque las administraciones p煤blicas han establecido regulaciones con respecto a la protecci贸n de la salud de los consumidores a lo largo de todo el proceso agroalimentario, la realidad es que siguen produci茅ndose crisis debido a la propia din谩mica industrial (vacas locas, dioxinas鈥).

La agroindustria de nuevo propone la 鈥渕odernizaci贸n鈥 como soluci贸n a los problemas que ella misma genera: se aportan soluciones tecnol贸gicas y se externalizan los problemas hacia fuera del sistema productivo y hacia el futuro, con lo que 茅stos se agravan en lugar de resolverse. Una consecuencia es que los agricultores son cada vez m谩s dependientes del mercado, no s贸lo para vender sus productos sino tambi茅n para obtener suministros. Al consumidor, por tanto, cada vez se le cierran m谩s v铆as para intentar acceder a productos fuera del circuito de la agroindustria, que adem谩s cuenta con un instrumento hegem贸nico muy importante: la publicidad. La agroindustria se sirve de ella no s贸lo para vender sino para crear una ideolog铆a basada en necesidades, muchas veces ficticias, que se satisfacen consumiendo. Utiliza las opiniones de expertos y las recomendaciones alimentarias de las autoridades para avalar sus productos. Poco importa la salud de los consumidores ni las consideraciones ecol贸gicas o sociales, porque el hecho es que la mayor parte de la publicidad est谩 dirigida a productos con alto contenido en az煤cares y grasas, que adem谩s son los m谩s baratos de producir, y cuyo consumo es una de las causas principales del aumento de la obesidad en los pa铆ses desarrollados.

Volviendo a la intensificaci贸n de la producci贸n que persigue la agricultura industrial, 茅sta ha provocado que la antigua diferencia entre agricultura intensiva y agricultura extensiva carezca ya de sentido. La agricultura intensiva busca aumentar el rendimiento por hect谩rea (mayor producci贸n en menos espacio, por ejemplo, una huerta), y la agricultura extensiva busca aumentar la producci贸n aumentando la extensi贸n del cultivo (mayor producci贸n por tener m谩s superficie, por ejemplo, una estepa cerealista, o una dehesa, en que se alternan los usos del suelo).

Pero ambas, al incorporar la l贸gica de la agroindustria y de la competitividad, hacen que su objetivo de aumentar la producci贸n se realice a toda costa. Ya no dependen de la fertilidad del suelo ni de las habilidades acumuladas por los campesinos, ni siquiera de los ciclos naturales o del aumento de la mano de obra. La tecnolog铆a suministrada por la agricultura industrial (como fertilizantes qu铆micos, plaguicidas, invernaderos鈥) barre los l铆mites 鈥渢radicionales鈥 de la producci贸n para asegurar que la productividad sea cada vez mayor, independientemente de otras consideraciones, como la salud de la tierra o de los consumidores. Asi pues la agricultura intensiva y la agricultura extensiva son dos caras de la misma moneda que es la agricultura industrial. En la actualidad, se considera que la agricultura intensiva es la 鈥済enuina鈥 agricultura industrial, y sus consecuencias negativas aparecen como el coste necesario para alimentar a una poblaci贸n creciente; por su parte, el concepto de agricultura extensiva ya no se utiliza para los monocultivos sino para una agricultura 鈥渢radicional鈥 pero que s贸lo es asequible a grandes propietarios y es presentada como el verdadero modelo sostenible de producci贸n.

La agricultura ecol贸gica surge en los pa铆ses occidentales como reacci贸n a los da帽os provocados por la agroindustria en el medio ambiente y en la salud de las personas. Pero se centra en el rechazo a los productos qu铆micos y al uso de transg茅nicos y no cuestiona la l贸gica capitalista, por lo que a veces entra en el circuito mercantilista ofreciendo sus productos en grandes superficies y con precios que s贸lo pueden permitirse unos pocos. Estas grandes superficies aprovechan la presencia de productos ecol贸gicos en sus estanter铆as para dar una imagen de responsabilidad corporativa, por lo que podr铆amos considerar que los emplean como publicidad de empresa.

La agricultura ecol贸gica tampoco integra los problemas de los pa铆ses empobrecidos. En 茅stos 煤ltimos surge la agricultura de bajos insumos, que adem谩s intenta disminuir la dependencia tecnol贸gica de la gran industria. Su versi贸n en los pa铆ses occidentales es la agricultura integrada, que no s贸lo sigue sin tener en cuenta la dimensi贸n local y participativa sino que consiente la utilizaci贸n de agroqu铆micos (si bien de una forma m谩s 鈥渞acional鈥) y de fertilizantes qu铆micos, con lo que sigue dependiendo de la industria. Adem谩s, la producci贸n integrada se est谩 desarrollando en la UE como el 鈥渧erdadero鈥 camino para llegar a la producci贸n ecol贸gica: la certificaci贸n de 鈥渁gricultura integrada鈥 por medio de sellos oficiales le otorga un estatus frente al consumidor que le puede llevar a elegir sus productos frente a otros: en cierta forma, es un tipo de publicidad, puesto que los sellos inducen a creer que estamos ante un producto 鈥渂ueno y sostenible鈥. Algo parecido ocurre al considerar la agricultura extensiva como modelo de producci贸n sostenible sin m谩s, sin cuestionarse la l贸gica que hay detr谩s (un ejemplo lo tenemos en el jam贸n ib茅rico; el m谩s cotizado se produce en explotaciones de este tipo).

Sin embargo, la agroecolog铆a es un modo de producci贸n enfrentado a la agricultura industrial y tambi茅n a sus circuitos de distribuci贸n global. Est谩 muy vinculada a la agricultura campesina, entendiendola como el producto de la coevoluci贸n de los seres humanos y la naturaleza, es decir, se aprovechan los conocimientos acumulados por los campesinos en los distintos sistemas agrarios. Pero tambi茅n integra la dimensi贸n del consumo, en forma del consumo responsable, como fuerza social que complementa a la producci贸n agroecol贸gica. As铆, los consumidores est谩n en permanente di谩logo horizontal con los productores promoviendo el apoyo m煤tuo para producir y consumir alimentos sanos. Esto se traduce en el establecimiento de un precio justo para productores y consumidores, y en la comprensi贸n por parte de estos 煤ltimos de las circunstancias a las que se enfrentan los primeros a la hora de cultivar sus productos (problemas meteorol贸gicos, posibles da帽os por insectos y otros animales鈥). El consumidor, pues, deja de ser un agente pasivo: es part铆cipe del ciclo natural de producci贸n, asumiendo que tambi茅n hay que respetar la salud del entorno, sin exigir m谩s de lo que el uso racional del suelo puede ofrecer (cada alimento tiene su temporada).

La dimensi贸n local (la cercan铆a f铆sica con el productor) tambi茅n racionaliza el aspecto de la distribuci贸n, que con el establecimiento de circuitos cortos garantiza adem谩s la frescura de los alimentos. Por 煤ltimo, la asociaci贸n de consumidores en grupos de consumo aporta un componente social que permite aunar las fuerzas individuales para crear espacios de autogesti贸n que empoderan a los consumidores frente a la agroindustria. En este contexto es dif铆cil que la publicidad tenga cabida, ya que los par谩metros que utiliza, en plena consonancia con los intereses industriales, dejan de tener sentido. En estos t茅rminos tambi茅n desaparecen algunos de los factores que contribuyen a la obesidad, gener谩ndose una relaci贸n m谩s realista y cercana con los alimentos.

Ana Grandal - http://www.nodo50.org/lagarbancitaecologica

Fuente: 鈥淎groecolog铆a y Consumo Responsable. Teor铆a y pr谩ctica鈥. Ed. Kehaceres. Madrid