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Petr贸leo, medio ambiente, cambio clim谩tico y seguridad: Macondo, otra advertencia m谩s PDF Imprimir
Escrito por Administrator   
Lunes, 05 de Septiembre de 2011 09:56

Petr贸leo, medio ambiente, cambio clim谩tico y seguridad: Macondo, otra advertencia m谩s

Por Gian Carlo Delgado Ramos

El t铆pico entendimiento de que el desarrollo tiene como fundamento el crecimiento econ贸mico dibuja un esquema que apunta a la debacle socio-ambiental puesto que el crecimiento econ贸mico obligadamente requiere de la transformaci贸n de la naturaleza hacia un estado mayor de baja, es decir, en desechos, y dado que esa transformaci贸n es irrevocable, el medio ambiente establece l铆mites al subsistema econ贸mico. Todo uso de los recursos naturales para satisfacer necesidades no vitales lleva consigo una menor cantidad de vida en el futuro.

Resumen.- El actual patr贸n energ茅tico est谩 centrado esencialmente en combustibles f贸siles, siendo el petr贸leo el m谩s relevante. El proceso de su obtenci贸n y quema produce costos ambientales y humanos que no son tomados en cuenta y por tanto quedan ocultos. Uno de tantos son los derrames, como el sucedido en el pozo Macondo en abril de 2010. El presente texto plantea que tales costos ocultos deben leerse desde un an谩lisis amplio que no se limite al suceso per se. De este modo se plantea en un primer momento, la necesidad de dar cuenta del eminente alcance del punto m谩ximo de producci贸n (peak oil), el esperado incremento de la poblaci贸n mundial y el creciente calentamiento del planeta. Se analiza entonces el significado del derrame del pozo Macondo como un rasgo que lejos de ser excepcional es caracter铆stico del patr贸n energ茅tico actual. Se cierra con una valoraci贸n sobre las implicaciones de seguridad del actual patr贸n energ茅tico para luego plantear la necesidad de repensar el desarrollo como sustento de un cambio de paradigma.

1. Introducci贸n

Cuando la humanidad tuvo acceso a fuentes altamente condensadas de energ铆a, su expansi贸n y complejidad tuvo lugar como nunca antes. La escala global de tal fen贸meno incluy贸 lo espacial, lo poblacional y desde luego, lo energ茅tico. Se pas贸 de un consumo de unos miles de barriles de crudo al a帽o a mediados del siglo XIX a m谩s de 65 millones de barriles diarios para fines del siglo XX (Heinberg, 2003: 92).

Mientras m谩s energ铆a se dispuso, m谩s espacio se ocupaba, siendo la ciudad 铆cono de 茅se proceso. El crecimiento poblacional se dispar贸, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX pues pas贸 de unos 500 millones hasta el siglo XVI, a mil millones a principios del siglo XIX y dos mil millones para la d茅cada de 1930, para despu茅s aumentar en un mil millones adicionales de personas para 1960, 1974, 1987 y 1999 (Homer-Dixon, 2007: 61). Hoy d铆a, la poblaci贸n mundial se estima en unos 6,800 millones de habitantes, siendo poco m谩s de la mitad urbana.

Los combustibles f贸siles constituyen, seg煤n la Agencia Internacional de Energ铆a (AIE) y para el a帽o 2008, el 81.3% de la energ铆a primaria total mundial (AIE, 2010: 6). De este porcentaje, la mayor parte del petr贸leo se emplea en motores de combusti贸n interna destinados al transporte, el resto en generaci贸n de electricidad y en la petroqu铆mica. La mitad del carb贸n se emplea en la generaci贸n de energ铆a el茅ctrica y el resto en diversas funciones industriales y dom茅sticas. El gas, se emplea crecientemente en la generaci贸n de electricidad pues se pas贸 del 12.1% de su uso en el total de energ铆a el茅ctrica generada en 1973 a 21.3% en 2008. Tambi茅n se usa, y pr谩cticamente en montos similares, por la industria, el comercio y usos dom茅sticos. De precisar es que la mayor铆a de la electricidad, o energ铆a secundar铆a, se emplea en usos industriales (54%) y dom茅stico-comerciales (46%).

Lo indicado implica que, en resumen, el destino general de los combustibles f贸siles tiene tres grandes rutas:

1) generaci贸n de energ铆a cal贸rica;
2) de energ铆a el茅ctrica; y
3) motores de combusti贸n interna.

petr贸leoEs un contexto en el que resulta imperante notar que de 1973 a 2008, si bien la cantidad de energ铆a generada se ha duplicado -se pas贸 de 6,115 a 12,267 millones de toneladas de petr贸leo equivalente-, la proporci贸n de los combustibles f贸siles no ha variado aunque s铆 se le da un mayor peso al carb贸n y al gas. A ello se suma un incremento en el rol de la energ铆a nuclear que creci贸 seis veces al tiempo que, llamativamente, se estancan las energ铆as renovables al representar en esos 35 a帽os tan s贸lo el 10 % del total de energ铆a primaria mundial (AIE, 2010). As铆, los datos nos muestran que, pese a las adversidades, la pol铆tica energ茅tica de las 煤ltimas d茅cadas ha sido marcada y claramente f贸sil y nuclear.

Dejando de lado el caso de la nuclear (v茅ase Delgado, 2008 para una indagaci贸n puntual) y enfoc谩ndonos en el caso de los f贸siles, es importante recordar que en especial el ritmo de extracci贸n y quema de petr贸leo ha llevado a que estemos ya en su punto m谩ximo de producci贸n (o de peak oil). Marion King Hubbert estim贸 que el pico mundial se alcanzar铆a entre 1990 y 2000, sin embargo muchos de los datos de pozos petroleros que emple贸 no eran del todo precisos, adem谩s de que, desde entonces, la tecnolog铆a de extracci贸n posibilit贸 ampliar ligeramente las reservas probadas de crudo. Colin J. Cambell (1997), otro ge贸logo petrolero, actualiz贸 la estimaci贸n y fij贸 el 鈥減ico鈥 mundial entre el 2008 y 2010. En el mismo sentido, Kenneth Deffeyes (2001) habla de un pico de entre 2003 a 2009, mientras que L. F. Ivanhoe, fundador del Hubbert Center for Petroleum Supply Studies, coincide en que el pico se alcanz贸 entre el 2000 y el 2010. Otros, como el ge贸logo Thomas Magoon del US Geology Survey (USGS) o el Oil & Gas Journal, son relativamente m谩s optimistas y hablan de un rango de a帽os de entre el 2003 y el 2020 (Heinberg, 2003: 113).

Pero, como bien advierte Homer-Dixon, la situaci贸n podr铆a ser peor que la estimada puesto que los datos de las reservas mundiales (tanto de las petroleras privadas como p煤blicas) usualmente son inexactas e incluso deliberadamente manipuladas en tanto que permiten estimular la econom铆a nacional, abrir las puertas a m谩s cr茅ditos y, en el caso de los pa铆ses miembros de la Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo (OPEP), adjudicarse mayores cuotas de producci贸n (Homer-Dixon, 2007: 89).

A lo anterior, deben sumarse las estimaciones de la AIE que contemplan un aumento en el consumo energ茅tico del 57% en el periodo de 2004 a 2030, un panorama en el que no es menor el hecho de que el consumo energ茅tico sea desigual pues se calcula que los habitantes de los pa铆ses con mayores ingresos consumen unas 21 veces per capita m谩s que los de bajos ingresos.

Cifras a nivel mundial precisan, adem谩s, que 2,400 millones de personas utilizan biomasa tradicional (e.g., madera) para cocinar, mientras que 1,600 millones no tienen acceso a la electricidad (Bank Information Center et al, 2006: 21). Esto es: la mitad de la poblaci贸n mundial est谩 pr谩cticamente fuera de los supuestos 鈥渂eneficios de la modernidad鈥. Por tanto, cuando se habla de patrones intensivos de consumo energ茅tico, en buena medida nos referimos al de una fracci贸n de la poblaci贸n mundial, esto es el de las clases medias y altas.

2. Los costos ocultos del patr贸n energ茅tico: una breve mirada al caso del petr贸leo.
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http://www.giandelgado.net/2011/07/petroleo-medio-ambiente-cambio.html