| Suscripción BoletÃn mensual OM |
|---|
| Temas de análisis |
|---|
| PACTO POLÃTICO: CERO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES |
|---|
| Campañas |
|---|
| Multimedia |
|---|
| Prefiguración de subjetividades y horizontes de sentido anticapitalistas: Luchas Socio-Ambientales en México |
|
|
| Escrito por Administrator |
| Sábado, 31 de Julio de 2010 10:36 |
Prefiguración de subjetividades y horizontes de sentido anticapitalistasLuchas Socio-Ambientales en México Mina L. Navarro y César Enrique Pineda. rebelion.orgLa dominación capitalista a lo largo de la historia ha venido operando sobre ciertos fundamentos en los que la naturaleza se convirtió en objeto de dominio de las ciencias y en materia prima del proceso productivo, desconociéndose asÃ, el orden complejo y la organización ecosistémica de la naturaleza. En este proceso la naturaleza se fue desnaturalizando, para hacer de ella un recurso, una mercancÃa para insertarla en el flujo unidimensional del valor y la productividad económica para beneficio del hombre (Leff 2006: 25). La separación sujeto- objeto tuvo como consecuencia que el paradigma antropocéntrico se instalara como uno de los fundamentos del desarrollo y el progreso de la humanidad. (...) Durante los últimos treinta años, la acumulación por desposesión se ha materializado en las polÃticas neoliberales y en una estrategia de “cercamiento de los bienes comunes†(Harvey 2003: 115). L a expresión más visible y condensada de esto, ha sido la oleada de privatizaciones de bienes y servicios públicos producida en las dos últimas décadas en todo el planeta; la privatización de agua y tierras; el desarrollo de medios de comunicación y transporte (puertos, aeropuertos, carreteras, túneles, ferrocarriles, compañÃas de aviación), el desarrollo de telecomunicaciones (telefonÃa digital y sistemas satelitales), banca y servicios financieros, petróleo y petroquÃmica, complejos siderúrgicos, y la privatización de sistema de seguridad social, fondos de pensión y retiro de los trabajadores (Gilly y Roux 2009: 31). Además proyectos como la minerÃa a cielo abierto, la instalación de confinamientos y basureros nucleares, corredores eólicos, presas o hidroeléctricas, los monocultivos de soja, la producción de agrocombustibles, proyectos inmobiliarios, de desarrollo, expansión urbana y de servicios. Estas polÃticas han sido operadas en el marco de tratados y planes de libre comercio y desarrollo, y financiadas por los estados nación -incluyendo a los gobiernos progresistas- y empresas trasnacionales. AsÃ, el despojo de pueblos y comunidades y la lógica productiva de crecimiento incesante se presentan como rasgos inherentes al sistema de acumulación capitalista, trayendo como consecuencia la contaminación del agua, del suelo, del aire, la emanación de gases tóxicos, con su secuela de calentamiento global, el agotamiento de los recursos no renovables, como es el caso de la crisis energética por el agotamiento de los hidrocarburos, la crisis alimentaria y su relación con la producción de agrocombustibles, la crisis del agua, y las enfermedades y muertes evitables en toda clase de seres vivos. ![]() Para muchas voces de la academia y el campo popular, este diagnóstico ha colocado en el centro de la mesa la necesidad de transformar la racionalidad productiva, a través de la cual se ha destruido atrozmente la base de los bienes necesarios para la sustentación de la vida. Todas estas voces han anunciado y advertido que si no se producen cambios estructurales en los modos de producción de la vida en el capitalismo, la vida humana y no humana corre el peligro de perecer en su propia reproducción. México: camino de resistencias y alternativas frente a la desposesión modificaciones legales y la polÃtica estatal en el tema agropecuario, las cuales básicamente se ha fundamentado en su abandono y en desestimular su producción nacional, han generado las condiciones para el dominio de las grandes transnacionales agroalimentarias, asà como la exclusión masiva de los pequeños productores rurales (Rubio, 2009: 6). Con todo ello, se ha transformado la forma de organización productiva del campo mexicano, a través de nuevos modos de apropiación y concentración de las tierras para la acumulación capitalista (Serna, 2009: 26, 27). (...) En el discurso de “desarrollo†el gobierno argumenta que ante la crisis del campo y el abandono de las tierras lo mejor es la privatización y la generación de proyectos para su mejor aprovechamiento. Como si los campesinos y productores rurales hubieran sido los responsables del desmantelamiento del campo y su modo de relación con la tierra hubiera generado la crisis actual. Lo cierto es que las estrategias discursivas del gobierno mexicano y de las cuadrillas empresariales han venido desacreditando las formas de organización autóctonas y comunitarias (Hernández/ Navarro: 2010). Tal es el caso de la Ley Minera de 1992 que, conjuntamente con la Ley de Inversión Extranjera, permitió que entes trasnacionales controlen el 100% de las actividades de exploración y producción en el ramo. O la Ley de Biodiversidad de Organismos Genéticamente Modificados en 2005 que pone en riesgo la diversidad biológica, la soberanÃa alimentaria, los cultivos y plantas de los que México es centro de origen, ofreciendo a cambio, seguridad a las cinco empresas trasnacionales que controlan los transgénicos a escala global, de los cuales Monsanto tiene 90 por ciento (Ribeiro, 2005).Asimismo los megaproyectos de infraestructura que se han venido impulsando en México, en el marco de diferentes acuerdos y tratados comerciales, como es el caso del Plan Puebla Panamá, hoy Proyecto Mesoamérica, tienen como objetivo dominar una serie de áreas para su valorización, dominación e integración al "sistema del mercado global". El impulso de superautopistas, carreteras, megaproyectos turÃsticos, sistemas de transporte, vialidades, represas hidroeléctricas, basureros comunes, basureros industriales y tóxicos ha ido acompañado de las modificaciones al marco normativo, al relajamiento de leyes de protección ambiental y de la salud, asà como de fuertes procesos de despojo contra comunidades poseedoras de la tierra. Por otro lado, se han detonado numerosos intentos de privatización de manantiales, rÃos y ojos de agua en innumerables regiones del paÃs, y elevado los costos por el suministro de agua, en medio de una profunda crisis de escasez de agua, sobretodo en las zonas urbanas. El reordenamiento de la forma productiva agropecuaria y alimentaria y la profundización del modelo extractivo, como parte de los procesos de acumulación capitalista en México, son algunos de los componentes del complejo escenario que enfrentan los pueblos y comunidades en defensa de sus bienes comunes. Frente a todo ello se ha venido constituyendo un incipiente pero creciente ciclo de luchas socioambientales en todo el territorio nacional, identificando hasta el momento más de sesenta expresiones de resistencia que han comenzado a organizarse para encontrar una salida a los problemas de desposesión. Estas luchas están siendo protagonizadas principalmente por comunidades indÃgenas y campesinas, aunque también por comités vecinales, asambleas ciudadanas, organizaciones sociales y colectivos juveniles quienes enfrentan proyectos y polÃticas de privatización de bienes comunes, de desarrollo urbano, inmobiliario, servicios e infraestructura carretera; tiraderos de basura; desarrollo de complejos turÃsticos y náuticos; construcción de presas e hidroeléctricas; grandes explotaciones de minerÃa a cielo abierto; problemas de contaminación por el desarrollo industrial y su relación con fuertes problemas de salud; siembra de monocultivos y transgénicos; biopiraterÃa y patentes sobre biodiversidad y saberes tradicionales. ![]() En Chiapas, el Frente Regional contra las privatizaciones conformado por decenas de comunidades de la región de la Sierra enfrentan 56 proyectos de minerÃa a cielo abierto. El movimiento zapatista y otras organizaciones indÃgenas enfrentan los desalojos y las reubicaciones del gobierno para la construcción de la carretera Ocosingo-San Quintin-Margaritas y San Cristóbal- Palenque y contra el llamado “Centro Integralmente Planeado Palenque-Agua Azul (CIPP), asà como contra la extracción de recursos naturales y material genético de la Reserva de la Biosfera de Montes Azules. (...) Existen diversos esfuerzos de coordinación y articulación entre resistencias, como la Red Mexicana de Afectados por la MinerÃa (Rema) que nació en el 2008 constituida por organizaciones sociales, indÃgenas, campesinas, comunidades, organizaciones de derechos humanos, de educación, de comunicación, movimientos, colectivos de estudiantes, académicos, entre otros, para integrar un movimiento en contra de la minerÃa y fortalecer las luchas y movimientos locales de resistencia. También se encuentra el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los RÃos (Mapder) el cual se conformó en el año del 2004 con la finalidad de aglutinar frentes estatales, organizaciones sociales y civiles y a comunidades de todo el paÃs afectadas por la construcción de presas: hidroeléctricas, de irrigación, de abastecimiento y de usos múltiples.LEER COMPLETO: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=110546&titular=prefiguraci%F3n-de-subjetividades-y-horizontes-de-sentido-anticapitalistas- |
| Menú principal |
|---|
| Seminario Permanente |
|---|
| Nuestras Amistades |
|---|
| Radio Mundo Real |
|---|






Mina L. Navarro y César Enrique Pineda. rebelion.org
Tal es el caso de la Ley Minera de 1992 que, conjuntamente con la Ley de Inversión Extranjera, permitió que entes trasnacionales controlen el 100% de las actividades de exploración y producción en el ramo. O la Ley de Biodiversidad de Organismos Genéticamente Modificados en 2005 que pone en riesgo la diversidad biológica, la soberanÃa alimentaria, los cultivos y plantas de los que México es centro de origen, ofreciendo a cambio, seguridad a las cinco empresas trasnacionales que controlan los transgénicos a escala global, de los cuales Monsanto tiene 90 por ciento (Ribeiro, 2005).
También se encuentra el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los RÃos (Mapder) el cual se conformó en el año del 2004 con la finalidad de aglutinar frentes estatales, organizaciones sociales y civiles y a comunidades de todo el paÃs afectadas por la construcción de presas: hidroeléctricas, de irrigación, de abastecimiento y de usos múltiples.






